Ganar tiempo


Soy por lo general un tipo impaciente, siempre quiero que las cosas lleguen ¡¡¡YA!!!, bueno... debería decir las cosas que realmente deseo, los resultados del trabajo individual con un jugador, los resultados del trabajo en un equipo, sea lo que sea, suelo mostrarme ávido de resultados demasiado pronto...

Por otra parte en el baloncesto como en la vida, hay situaciones en las que lo que necesitamos es más tiempo... a veces vas remontando un partido y necesitarías dos minutos más para completar la remontada; el fisio, a veces, necesitaría una semana más para que un determinado jugador llegara en condiciones a un partido importante tras una lesión de la que se está recuperando; casi siempre el tiempo de entrenamiento es insufciente y nos gustaría tener más tiempo para preparar un partido o un campeonato, ignorando que nunca se llega a estar preparado del todo, o mejor aún, que estamos más preparados de lo que creemos.

El tiempo, preciado tesoro... a veces queremos que pase rápido, otras que pase muy despacio, otras necesitamos tener más tiempo; y lo que de verdad tenemos que hacer es aprender a disfrutar de verdad del tiempo que tenemos.

Cuando me impaciento por los resultados que busco me gusta recordar este cuento de Jorge Bucay, aunque en él el protagonista lo que hace es ganar tiempo...

El sastre y el oso

Esta es la historia de un sastre, un zar y su oso.
Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.
El zar era caprichoso, autoritario y cruel (como todos los que se enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.
Nadie contradecía al emperador de todas las Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí a su muerte.
Al atardecer, cuando el guarda cárcel le llevó al sastre la última cena, éste meneó la cabeza y musitó:
- "Pobre Zar"
El guarda no pudo evitar la carcajada
- "¡¿Pobre del Zar?. Pobre de tí. Tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo".
- "Tú no entiends", dijo el sastre, "¿Qué es lo más importante para nuestro Zar?"
- "¿Lo más importante?", contestó el guardia "No sé... su pueblo"
- "No seas estúpido. Digo algo realmente importante para él".
-"¿Su esposa?"
- "¡Más importante!"
- "¡Los diamantes", creyó adivinar el carcelero.
- "¿Qué es lo que más le importa al Zar en el mundo?"
- "¡Ya sé!... su oso"
- "Eso, su oso"
- "¿Y?"
- "Mañana, cuando el verdugo termine conmigo, el Zar perderá su única oportunidad para conseguir que su oso hable".
- "¿Tú eres entrenador de osos?
- "Un viejo secreto familiar...", dijo el sastre, "pobre Zar..."
Deseoso de ganarse los favores del Zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento.
El Zar estaba encantado. Mandó a buscar inmediatamente al sastre y cuando lo tuvo frente a sí le ordenó:
-"¡Enséñale a mi oso nuestro lenguaje!"
El sastre bajó la cabeza y dijo:
- "Me encantaría complacerte ilustrísima, pero enseñar a hablar a un oso es una tarea árdua y lleva tiempo... y, lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo."
- "¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?", preguntó el Zar.
- "Depende de la inteligencia del oso..."
- "¡El oso es muy inteligente!". Interrumpió el Zar. "De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia"
- "Bien, si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... no menos de... DOS AÑOS."
El Zar pensó un momento y luego ordenó:
- "Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras entrenas al oso. ¡Mañana empezarás!".
- "Alteza", dijo el sastre, "si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto, y mi familia se las ingeniará para sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, ya no tendré tiempo para dedicarme a tu oso... deberé trabajar de sastre para mantener a mi familia."
- "Eso no es problema", dijo el Zar, "A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estaréis bajo la protección real. Seréis vestidos, alimentados y educados con el dinero del Zar y nada que necesitéis o deseéis os será negado... Pero, eso sí... si dentro de dos años el oso no habla...te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta...rogarás haber sido muerto por el verdugo...¿entiendes, verdad?"
- "Sí, alteza"
- "Bien...¡Guardias!" gritó el Zar, "que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños.. ¡Ya,..fuera!"
El sastre, en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.
- "No olvides", le dijo el Zar apuntándolo con el dedo directamente a la frente "Si en dos años el oso no habla..."
Cuando todos en la casa lloraban por la pérdida del padre de familia, el sastre apareció en la casa en el carruaje del Zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos.
La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al calabozo volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante...
Cuando estuvieron solos el hombre le contó los hechos.
- "Estás LOCO", chilló la mujer, "enseñar a hablar al oso del Zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca. Estás loco...Enseñar a hablar a un oso...Loco, estás loco".
- "Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora tengo dos años...En dos años pueden pasar tantas cosas..."
- "En dos años", siguió el sastre, "se puede morir el Zar, me puedo morir yo.... y lo más importante... ¡igual el oso habla!"


La realidad que vemos


¿Qué es la realidad? Hace ya mucho tiempo que me pregunto acerca de la realidad; he leído mucho sobre como el cerebro crea la realidad, sobre como el propio cerebro no para de engañarnos acerca de la realidad , como sólo ve lo que quiere ver (hablaré de esto en otros artículos de este blog), sobre como muchos aspectos de la física nos muestran una realidad nada intuitiva, ya sean casos de física newtoniana (la física de nuestro día a día), de mecánica cuántica (¡¡¡ay dios mío!!!, lo que ocurre a nivel atómico y subatómico es todo menos intuitivo, dónde las cosas son y no son al mismo tiempo, o son todas las posibilidades a la vez, dónde según las mires o no son una cosa u otra...), o de teoría de la relatividad (sí, esa que dice que el tiempo y el espacio son relativos, que cuanto más rápido viajamos más despacio pasa el tiempo y más se concentra el espacio delante de tí, no me enrollaré, pero es fascinante y antiintuitivo).

Y ¿por qué me pregunto ahora acerca de la realidad?, pues porque muchas veces discutimos con la gente que nos rodea, ya sean éstos familiares, entrenadores ayudantes, jugadores, etc... cada uno con sus razones, con su punto de vista y con su convencimiento de estar en lo cierto; y cuando creemos estar en posesión de la verdad no admitimos ninguna opinión contraria a la nuestra, y la defendemos con uñas y dientes, como si nos fuera la vida en ello... y claro, ¿podemos estar seguros de estar en posesión de la verdad? pues probablemente no, pero nos comportamos constantemente como si lo estuviéramos, e incluso llegamos a enfadarnos y violentarnos cuando no se nos da la razón, y es por ello que cuando me encuentro en este estado de incomprensión y de enfado hacia aquellos que no piensan como yo me gusta recordar este cuento o parábola (Los mejores aforismos y parábolas de oriente. Ramiro Calle. Editorial RBA Integral):

La parábola de los ciegos:

Hubo un rey que se acercó a un hombre diciéndole:
- Buen amigo, reúne en la plaza a todos los hombres de la ciudad que hayan nacido ciegos.
- Haré como dices, Señor - repuso el hombre.
Obedeciendo al monarca, el hombre reunió en una plaza próxima al palacio a todos los nacidos en la ciudad.
Entonces, el rey ordenó:
- Trae un elefante ante estos hombres ciegos, sitúalo ante ellos, pídeles que lo toquen y que te digan de qué se trata.
El hombre colocó un elefante frente a los ciegos y les pidió que lo tocaran. Unos tocaban la cabeza, otros la oreja, otros un colmillo, otros la trompa, otros la pata, otros el lomo, otros el pelo de la cola, y así sucesivamente.
Después, los ciegos fueron conducidos ante el monarca, que les preguntó:
- ¿Cómo es un elefante?
Los que habían tocado la cabeza dijeron: "Es como una olla"; los que habían palpado una oreja respondieron: "Es como una cesta de cribar"; los que habían tocado un colmillo dijeron: "Es como una reja"; los que habían posado sus manos en la trompa afirmaron: "Es como un arado"; los que habían acariciado el cuerpo sostenían que era como un granero, en tanto que los que sólo habían tocado una pata tenían la certeza de que era como una columna, y los que habían tocado el lomo, que era como un mortero. Aquellos que palparon el pelo de la cola no tenían la menor duda de que era como una escoba. Y cada uno empeñado en su creencia, los ciegos comenzaron a polemizar, discutir violentamente y hasta llegaron a las manos, mientras el monarca les observaba sin poder reprimir la risa.

Y sigo preguntándome... ¿qué es la realidad?


El poder del ejemplo


A lo largo de mi vida he ido aprendiendo que la mejor manera que tiene el ser humano de enseñar es a través del ejemplo, y no siempre es fácil. Recuerdo un día en La Nevera (pabellón en el que entrena la cantera de Estudiantes), mientras entrenaba un equipo, que estaban Alberto Carrero y un jugador sentados sobre una barandilla observando el entrenamiento; recuerdo que el jugador tiró un papel al suelo, Alberto no dijo nada, bajó de la barandilla, recogió el papel y lo despositó en una papelera cercana para volver a sentarse en la barandilla al lado del jugador; recuerdo que el jugador se puso colorado, no sabía que decir, Alberto no dijo ni media palabra, siguió observando el entrenamiento. Yo no volví a ver a ese jugador tirar nada al suelo (no tengo la certeza de que no lo haya hecho pero seguro que se lo habrá pensado dos veces desde entonces).

Muchas veces el ejemplo no lo dan los entrenadores, sino que son los propios jugadores los que ejercen de ejemplo a sus compañeros. Esto lo he visto en los distintos equipos en los que he tenido la suerte de entrenar, los líderes o el capitán guían con su ejemplo el camino a seguir por todos, especialmente por aquellos que se incorporan a un equipo.

Son múltiples las citas referentes a este tema, a mi me gustan especialmente dos, Albert Einstein decía "El ejemplo no es la mejor manera de influir en los demás, es la única" y Mahatma Ghandi decía "sé tú el cambio que quieres ver reflejado en el mundo"

Para nuestra desgracia, el ejemplo tiene tanta potencia que es capaz de provocar la imitación tanto de lo bueno como de lo malo. Y es por ello que muchas veces me gusta recordar este cuento de Nasrudín:

"Enseñar mediante el ejemplo
El maestro de escuela de la ciudad había estado enfermo durante varios días y sus alumnos decidieron visitarle para darle ánimos.
El primer escolar se sorprendió por la apariencia ojerosa del maestro.
- ¡Maestro! !Estás tan demacrado como un perro callejero! - gritó.
El segundo, un chaval de enorme sensibilidad, intentó tranquilizar al maestro.
- No te preocupes porque hayas perdido fuerzas. Pronto recuperarás la salud, te volverá el apetito. En nada de tiempo, estarás de nuevo tan gordo como un cerdo.
El maestro estaba ofendidísimo. En su estado de debilidad, se quejó a Nasrudín, su tercer visitante.
- ¿A qué viene todo esto? Primero me llamáis perro, luego cerdo.
- Por favor, maestro, no te disgustes - le consoló Nasrudín-. Recuerda, nosotros tres somos sólo discípulos. Tú eres nuestro maestro. Y como es el maestro, así son sus discípulos."

Mitos y leyendas



Cuando imparto un curso me gusta advertir a mis alumnos sobre los "mitos", entendiendo por mitos aquellas frases que todos damos por ciertas porque la mayoría de las personas las repiten y las asumen como verdaderas; y les advierto sobre éllas con el fin de que sometan a un proceso analítico y de filtrado la autenticidad o no de la frase o cita, o sea "el mito", pudiendo ocurrir que lleguen a la misma conclusión que el "mito" o pudiendo llegar a la conclusión de que el "mito", para ellos, es falso.
Lo cierto es que vivimos rodeados de "mitos", y hay uno que lleva "machacando" mi cabeza cada vez que lo oigo y es la necesidad imperiosa de contar con, al menos, un pívot dominante para ganar una Euroliga, y cómo he tenido la suerte de poder vivir 3 Final Four en 4 años, a pesar de haber tenido la "desgracia" de no haber conquistado ningún título en dichas Final Four es por lo que me animo a ponerlo en duda.

Analicemos las últimas 3 Final Four, empezando de más reciente a más antigua:
Final Four Milán 2014, campeón Maccabi Tel Aviv: Maccabi cuenta en sus filas con un pívot dominante, Schortsianitis, sin embargo en la final juega sólo 9 minutos y es eliminado por faltas, siendo su incidencia en la final más bien escasa, quedando como pívot Alex Tyus, que es muy buen jugador pero no lo que entendemos como pívot dominante.
Final Four Londres 2013, campeón Olympiakos: En las filas de Olympiakos los pívots son Kyle Hines, jugador de gran calidad pero que no cumple con las premisas de un pívot dominante, mide 1,98, Georgios Shermadini que jugó en la final 6 minutos para un total de 3 puntos, Josh Powell que jugó los 6 primeros minutos de partido para un total de 2 puntos. Al 4 jugaban Pero Antic (gran jugador) que se caracteriza por su tiro de 3 y Printezis que, siendo un grandísimo jugador, sigue sin ser lo que se entiende por un pívot dominante, jugó 16 minutos para un total de 5 puntos.
Final Four Estambul 2012, campeón Olympiakos: Kyle Hines juega 18 minutos sin anotar, Joey Dorsey juega 13 minutos sin anotar (tampoco parece que Dorsey sea un pívot dominante, aunque gran jugador), Papadopoulos juega 4 minutos sin anotar, añadir a los ala-pívots Antic, 18 minutos 7 puntos, y Printezis 25 minutos y 12 puntos, éste último anotó la canasta ganadora sobre la bocina.

Pues parece que para ganar la Euroliga, por lo menos en los últimos años, no es extrictamente necesario tener un pívot dominante, algunos grandes equipos que sí lo tenían, o por lo menos contaban con pívots más dominantes que los citados, no han logrado el tan ansidado título en la Euroliga. Añado aquí, que los grandes "elefantes", como le gusta llamarlos a Moncho Monsalve, emigran a la NBA, rodeados de los mejores y, casi siempre, con suculentos contratos.

Y esto me recuerda constantemente a una fragmento del libro "Mate a sus vacas sagradas - Cómo las empresas exitosas mandan a paseo a las viejas ideas", escrito por D.Bernstein, B.Fraser y B.Schwab. Editorial Empresa Activa.
 
"He aquí tres vacas sagradas de nivel industrial, y ampliamente aceptadas en Hollywood, acerca de cómo hacer una película muy comercial: 'Un exitazo no  puede durar más de 2 horas', 'Un exitazo no puede acabar mal' y 'Un exitazo no debería tratar sucesos históricos reales porque todo el mundo conoce el final'.
Hay un exitazo sin embargo que usted no hubiese podido lograr de haber acatado esas vacas sagradas. Y es el éxito de todos los éxitos.
En 1997, James Cameron hizo una peliculita sobre un trasatlántico maldito. La película duraba 3 horas. Casi todo el mundo que salía en ella moría. Toda la audiencia sabía antes de sentarse en la butaca que el barco se iba a hundir. De manera que incluso el más breve resumen descriptivo de la película demuestra claramente que rechazaba tres inviolables preceptos de la realización de películas.
Independientemente de todo ello, sin embargo, Titanic ha recaudado en todo el mundo casi dos mil millones de dólares...
... Usted no necesita entender por qué tuvo éxito para apreciar el hecho de que, a veces, es provechoso matar una vaca sagrada"

¿Cúantas veces hemos matado una vaca sagrada y hemos triunfado? En la Euroliga, Olympiakos 2 veces y Maccabi 1 en los últimos 3 años... aunque quien sabe, quizá este año la gane alguien con, al menos, un pívot dominante y ustedes vengan aquí a restregarme el "mito" por la cara, quizá entonces les diré que asumimos el mito de que para ganar la Euroliga no hacía falta un pívot dominante. ;)



Detrás de los focos



Desde que soy entrenador de baloncesto sé la importancia que tiene el trabajo en equipo... es curioso, porque sé lo importante que es que los jugadores actúen en equipo, pero al mismo tiempo se la dificultad que tiene trabajar en equipo cuando eres tú el que tiene que ejecutarlo (lo de trabajar en equipo quiero decir), saber escuchar (sí escuchar, con todo el significado de la palabra escuchar), saber delegar, saber hacer sentirse importante a todo el mundo y a la vez saber comunicar la decisión final tomada, qué depende al final del entrenador.
En los equipos sabemos que hay miembros que reciben todos los focos, en el caso de los jugadores son las estrellas, aquellos que meten más puntos, a veces los grandes reboteadores o taponadores y rara vez los buenos defensores; en el caso del cuerpo técnico los focos suelen centrarse, para bien y para mal, en el primer entrenador.
Sin embargo, para que las estrellas puedan anotar puntos, alguien les tiene que poner bloqueos para liberarlos de sus defensores, para que un entrenador pueda elegir una estrategia y una táctica alguien ha tenido que ver con antelación al rival y haber realizado un informe, el preparador físico ha tenido que poner a tono a sus jugadores, el médico y los fisios recuperar los golpes y lesiones, el utillero tener todo preparado en el momento justo... recuerdo siempre una frase que me gusta mucho "un equipo es la mejor versión de sí mismo cuando sus integrantes son la mejor versión de sí mismos"

Y pensando en este tema siempre cuento a mis equipos un fragmento de un libro que me encanta y que refleja claramente la importancia de todos y cada uno de los miembros del equipo y no sólo de los que reciben los focos (que también), este fragmento pertence al libro "El circo de tres pistas" de Jones Loflin y Todd Musig (Editorial Empresa Activa):
"Mientras observaba a los artistas que practicaban, Dominic dijo:
- Lo que he averiguado en mis años con el circo es que cada número contiene una lección sobre cómo trabajar con los demás de una forma eficaz.
- Tomemos este número del trapecio, por ejemplo. Hace muchos años sustituí a uno de los artistas que estaba enfermo con gripe. Sólo tenía que sostener la barra, pero aprendí muchas cosas sobre el trabajo en equipo.
- Aprendí que cada uno de los que participaban en un número es importante. Si una sola persona no ejecuta el trabajo del que es responsable, todo el equipo sufre las consecuencias.
- Mire al hombre que está en aquella plataforma. ¿Sabe cuál es su trabajo?
- No - respondió Mark.
- Pasar la barra a uno de los trapecistas cuando se lanza desde el otro lado - dijo Dominic.
- No parece muy difícil - comentó Mark.
- ¿Ah, no?- replicó el jefe de pista - ¿Y si esa persona dijera: "No soy la estrella, nadie se fija en mi, aquí en la oscuridad"? Debido a su falta de entusiasmo, se volvería descuidado, lanzaría la barra en el momento equivocado y el trapecista no la podría recoger. ¿Qué pasaría?
Mark comprendió que había subestimado el valor de aquella persona.
- El trapecista se caería - dijo.
- Exactamente - respondío Dominic, asintiendo con la cabeza.
- Recuerde que cada uno de los miembros es importante y tiene que estar plenamente concentrado en hacer lo que tiene que hacer para que el equipo alcance el éxito. Esto es así, tanto si hablamos de un departamento como de una organización o de una familia"
 
Yo suelo añadir, que por eso es importante dar las gracias siempre a aquellos que trabajan junto a nosotros detrás de los focos, sin ellos no somos nada.
Y además es labor del entrenador mantener a toda esa gente motivada, sea cual sea su trabajo y/o misión. (y esto es realmente difícil).

Nota: mientras pensaba en este artículo, un amigo (Fabián Téllez) escribió, a través de facebook, un artículo en el que mostraba su agradecimiento a todas las personas que le acompañan o han acompañado en su viaje a través del baloncesto... y al leerlo me acordé de lo gratificante que es, cuando estás detrás de los focos, que el jefe se acuerde de tí y te de las gracias porque sabe que sin tu trabajo y el del resto de "ocultos" su éxito no hubiera sido posible. (sea lo que sea que entendamos por éxito).

¡¡¡GRACIAS a todos cuantos habéis participado de una manera u otra en mis éxitos!!! (Vosotros sabéis quienes sois, la lista es interminable)