El potencial oculto



Desde que entreno siempre me ha venido a la mente la pregunta de si entrenar sobre las debilidades o sobre las fortalezas de un jugador; la mayoría de las veces me he dejado llevar por la intuición, y dependiendo del momento y la situación me he centrado en unas u otras. Con el tiempo he aprendido que podemos trabajar sobre las debilidades sin dejar de potenciar las fortalezas...pero siempre tengo la duda de cuanto tiempo debo dedicarle a cada una de ellas.

Aún así este artículo no tiene tanto que ver con lo que decidimos entrenar sino con aquello en lo que nos fijamos cuando vemos a un jugador, y aquí si que afirmo que el cerebro se fijará en aquello que queráis fijaros y no dejará de daros señales de lo acertados que estáis en vuestra decisión, magnificará los datos que recibe que potencien vuestra percepción (aquello en lo que habéis decidido fijaros) y descartará la información que vaya en sentido contrario... sea lo que sea aquello en lo que habéis decidido fijar la atención (sea la debilidad o la fortaleza).

Y cuando pienso en esto siempre me viene a la mente una cita de Einstein "Si valoras a un pez por su capacidad para trepar árboles tendrás un pez frustrado toda su vida".

Y este fin de semana, mientras viajaba a Mallorca (Andratx) para impartir un clinic, leía la siguiente metáfora en "El juego interior del tenis" de W. Timothy Gallwey,  y no he podido evitar compartirla y escribir este artículo:

"Cuando plantamos una semilla de rosa en la tierra y vemos lo pequeña que es, no la criticamos por carecer de raíces y de tallo. La tratamos como una semilla y le damos el agua y el alimento que necesita. Cuando comienza a crecer y a surgir de la tierra, no la condenamos llamándola inmadura o subdesarrollada; tampoco criticamos a los capullos por no abrirse cuando aparecen. Lo que hacemos es asombrarnos ante el proceso que está teniendo lugar y darle a la planta el cuidado que necesita en cada etapa de su desarrollo. La rosa es una rosa desde que es una semilla hasta el momento en que muere. En la semilla se halla todo el potencial de la rosa. Y la rosa está siempre en un proceso de desarrollo; sin embargo, en cada momento, ella está perfectamente bien tal como es"

Así pues, ¿qué quieres ver de quien tienes enfrente?


La importancia de un segundo



Ayer estuve, junto a dos buenos amigos (Sergio Martínez y Tico), en la presentación de la exposición "Auditando el proceso creativo" de Ferrán Adriá, que tuvo lugar en el edificio de Telefónica situado en la Gran Vía.
Una conferencia interesante, Ferrán Adría comentaba que su objetivo era elaborar un mapa de procesos de la creatividad que pudiera servir a cualquier disciplina y no sólo a la gastronomía (su especialidad), para ello ha estado trabajando durante un año entero con todo tipo de profesionales, filósofos, matemáticos, etc...trabajo que todavía continúa.
En un momento de su conferencia nos comentó su obsesión por el trabajo duro y por la puntualidad, nos contó que durante sus años en el Bulli si uno de sus colaboradores llegaba tarde le decía que no hacía falta que volviera al día siguiente, que se había dado cuenta que quizá era demasiado estricto con esto de la puntualidad y que prometió relajarse un poco con ello...especialmente cuando cerró el Bulli e inició el proyecto que ahora tiene entre manos, la Fundación; pero curiosamente, comentó que el primer día de este nuevo trabajo, uno de los colaboradores, creo recordar que un arquitecto, llegó tarde a una reunión, nos contó que pensó muy mucho qué decirle y cómo decírselo, que quería tranquilizarse y finalmente le dijo "si mañana vuelves a llegar tarde no hace falta que entres", comentó que entonces su equipo se dio cuenta que esto de la Fundación y este nuevo proyecto iba realmente en serio.
Esta anécdota me hizo sentirme reflejado, en los entrenamientos soy un obseso de la puntualidad, característica que me inculcaron mis entrenadores y que luego he llevado con mucho rigor cuando he sido entrenador... y hay una anécdota con la que enseño la importancia de la puntualidad a aquellos que me escuchan en los distintos cursos que imparto y que quiero compartir con vosotros.
La anécdota tiene lugar en un CES (Curso de Entrenador Superior), Pablo Casado era director de ese curso y además daba alguna conferencia. Pablo tenía la costumbre de esperar a la hora de inicio de la clase para, justo en el momento de empezar, cerrar la puerta con llave, quien no estaba dentro ya no entraba. Pues bien, una vez, mientras estaba cerrando la puerta, un alumno (que resultó ser su ahijado), se coló contorsionando su cuerpo y empujando en el último momento justo antes de ser cerrada... Pablo se enfadó, la respuesta del alumno fue algo así como "Joder Pablo, que ha sido sólo un segundo"... Pablo entonces montó en cólera, con todas las venas del cuello y frente hinchadas, dijo, gritando, algo así como "¿Un segundo? ¿sólo un segundo? Y tú!!! que vas a ser entrenador superior!!! ¿no entiendes la importancia de un segundo? Yo por un segundo no tuve opción a una medalla de oro en un campeonato del mundo (aquí no sé si fue una universiada) porque un americano nos metió una canasta en el último segundo del partido que les daba la victoria por un punto!!! Y tú vas y me contestas que sólo ha sido un segundoooooo!!!"
Desde entonces, uso esta anécdota para transmitir a los nuevos entrenadores la importancia que tiene un "mísero" segundo.

Nota: De creatividad, que es de lo que iba la conferencia de Ferrán Adriá, hablaré otro día.

Hielo y fuego


Hoy Chema Buceta, un gran amigo, me había invitado a participar en una mesa redonda dentro del Máster de Psicología del Deporte de la UNED, mesa en la que también ha participado el ex-jugador de fútbol, y ahora entrenador, Albert Celades.

Coincidiendo que tenía que ir a la facultad de Psicología de la UNED, otro gran amigo, Angel de Juanas, me ha invitado a comer y  así aprovechar para compartir experiencias. La comida ha sido amena, como siempre que quedo con Angel; al final se ha disculpado, no podía quedarse a escuchar la conferencia pese a que le hubiera gustado mucho, tenía una cita a la que no podía faltar, su hijo Angel iba a disputar su primer partido de baloncesto y no quería perdérselo (cosa que entiendo perfectamente, dado que sé lo que le gusta el baloncesto y, sobre todo, sé lo que siente por su familia).

Curiosamente el motivo de su "disculpa" me ha traído a la mente una frase que solía comentar Luis Casimiro sobre los partidos que disputábamos antes del inicio oficial de la temporada... "Los resultados de pretemporada se escriben en barras de hielo", dando a entender que la importancia de dichos resultados era relativa, que en un breve espacio de tiempo dichos resultados se olvidarían y no tendrían importancia (lo que tardara en derretirse la barra de hielo).

¿y por qué os cuento esto? porque lo he relacionado con la vida, hoy Angel ha ido a jugar un partido de fuego, uno de esos partidos cuyo resultado queda grabado en el alma de nuestros seres queridos, uno de esos partidos que sí tienen importancia.

Y, simplemente, me ha hecho pensar en la cantidad de veces que he elegido jugar partidos de hielo porque no he sabido reconocer que al mismo tiempo podía estar jugando uno de fuego; o peor aún, porque he confundido el partido de fuego con el partido de hielo.

Las raíces y el tiempo


Ettore Messina es para mí un maestro, recuerdo que el objetivo con el que se incorporó al Real Madrid fue llevar al equipo a la Final Four de la Euroliga, en esos momentos el club llevaba 17 años sin conseguirlo.

Una de las características de Ettore entrenando era que cuando más cansado estaba el equipo más les exigía a nivel de concentración, quería que el jugador creciera aumentando cada día ese límite mental; solía decir... cuando las piernas ya casi no te responden, cuando el cansancio físico es casi insoportable, es la cabeza de la que debe mantenerse fresca para alcanzar el objetivo y seguir guiando tus actos y para eso hay que entrenarse o la cabeza se guiará por las señales del cuerpo; quería que sus jugadores se imaginaran jugando una final de Euroliga, que imaginaran un último minuto de una final igualada, en la que el cansancio estaría bien presente, probablemente en un entorno hostil, entonces les decía... será vuestra cabeza la que os guíe al triunfo... de los dos equipos, el que tenga mejor la cabeza, el que sepa mantener la concentración, será el que tenga más posibilidades de éxito.

Recuerdo comentar con él lo difícil que estaba siendo para algunos jugadores, entonces me dijo algo que, como siempre, no sólo sirve para el deporte sino también para la vida... "Un árbol con raíces fuertes puede resistir una tormenta muy violenta, pero ningún árbol es capaz de desarrollar esas raíces cuando la tormenta asoma en el horizonte"

Ettore abandonó el Real Madrid durante su segunda temporada, justo antes de que el equipo alcanzara la Final Four, creo que el mérito siempre es de los jugadores, sé que Ettore ya no estaba, pero estoy convencido que él fue el verdadero responsable de que se llegara a esa Final Four. Lele Molin y yo aprovechamos su inercia para clasificarnos.

Recuerdo que le pedí a Ettore un ejemplar de uno de los libros que ha escrito ("Basket" de la editorial Zanichelli) mientras todavía trabajábamos juntos, parte de la dedicatoria que escribió decía lo siguiente "quizá un día ganaremos juntos"... no gané ningún título con él en el Real Madrid, pero siempre le recuerdo que yo si gané con él, gané un maestro, gané un amigo y gané unas enseñanzas que jamás olvidaré.

Gracias Ettore.

Tertulias de café

Como acabamos de comenzar, hoy quiero que me conozcáis un poquito, y aún siendo este un medio escrito, lo que os voy a contar lo uso como inicio de casi todas mis clases, conferencias, etc...que es donde realmente tiene sentido.

Lo cierto es que es una cita que adopté como propia la primera vez que se la escuché a Alberto Carrero en un clinic de baloncesto, en Alicante, él mencionó que la cita la leyó en el prólogo de un libro y que pertenece a Angel Cappa (entrenador argentino de fútbol), dato que, por otra parte, nunca he puesto en duda pero no he sido capaz de corroborar pese a los múltiples intentos por conseguirlo. Así que cómo no me llevo bien con la incertidumbre, he asumido como verdadera la procedencia de la cita, punto.

La cita viene a decir algo así como... "Cuando hablo, parece que lo hago sentando cátedra, no me lo tengan ustedes en cuenta, es como aprendí a hablar en las tertulias de café, en realidad sólo tengo dudas".

Sé que las citas deberían ser textuales, pero no la leí y así es como la recuerdo desde el día que la escuché.