Gracias Fuenla

Decidí dejar pasar un poco de tiempo, nunca me han gustado las "despedidas", quizá debí escribir esto antes, lo importante es que lo hago ahora...

 

Quiero darte las gracias presi (José Quintana), primero por darme la oportunidad de coger el equipo y la confianza que depositaste en mí, y después por el trato cercano que siempre has mostrado hacia mi persona.

Gracias Jota (José Javier Jiménez) y Ferri (Ferrán López) por estar en el día a día y enseñarme los entresijos que éste tiene desde distintos puntos de vista.

Gracias José Quintana (hijo), Alfredo, Pola, Manolo… por esos momentos después de cada partido.

Gracias Jorge y Gloria, por vuestra cercanía y apoyo diario, sacando siempre lo mejor para generar noticias que mantienen la curiosidad de todos…ha sido un auténtico placer trabajar con vosotros.

Gracias a todos los que estáis trabajando todos los días en la oficina, escondidos de los focos pero realizando un trabajo esencial sin el cual los que estamos en la cancha no podríamos brillar (Luisi,Amelia, Carlos, Ella, Marta, Margarita).

Gracias a todos y cada uno de las distintas personas que habéis formado parte del cuerpo técnico en estos dos años (Sergio, Jaime, Javi, Raquel, Gilberto, Paco, Mota, Juan, Jorge) sin vosotros nada de lo conseguido y disfrutado hubiera sido posible.

Gracias a todos y cada uno de los jugadores (Jon, Ricardo, Ludde, Luka, Carlos, Marko, Alex Urtasun, Alex Llorca, Pako, Ivan, Rolands, David, Ernest, Ian, Oliver, Chema, Josip, Moussa, Blago, Rafa, Xavi, Víctor, David Cuellar, Guille, Njegos y resto de canteranos) con los que he tenido la suerte de compartir entrenamientos y partidos, he aprendido de todos y cada uno de vosotros.

Gracias afición, y en especial a todas y cada una de las peñas (Fuenlabasket, Animal, Tres 14, El Naranjo,El Molino y Blues), sois el mayor patrimonio que tiene el club, me he sentido muy querido por todos y os llevaré siempre en el corazón, me llevo multitud de anécdotas y experiencias vividas con vosotros.

Y gracias especialmente a mis dos ayudantes, Sergio y Josep María, por aguantarme, en los buenos y en los malos momentos, por apoyarme cuando estaba jodido, por ofrecer alternativas cuando estaba obcecado, por callar cuando lo que necesitaba era silencio…en definitiva gracias  por haberme ayudado a crecer y a ser mejor, sin duda lo habéis conseguido.

 

"Explicar un sentimiento es como entender la poesía, tu tienes tu metáfora y yo tengo la mía" (Lytos)

No es la rama son las alas

Me hubiera gustado decirte "Hasta luego" como mereces, en la rueda de prensa posterior al último partido, pero no pudo ser, en ese momento no estaba todo cerrado, aunque sabíamos que estaba a punto.

El Barça ha decidido repescarte, te lo has ganado a pulso!!! y estoy seguro que marchas para seguir sumando experiencias que te ayudarán a crecer como jugador, porque el camino que tienes por delante se vislumbra brillante dado el presente que nos has mostrado.

Para mi ha sido un placer, no sé cuánto has aprendido de mi, si es que algo has aprendido de mi, pero sí sé cuánto he aprendido yo de ti, y quiero darte las GRACIAS...

Gracias por tu dedicación, gracias por tu energía, gracias por tu talento, pero sobre todo gracias por poner todo eso a disposición del equipo, sin egoísmos, sin rencillas, así a pecho descubierto... echaremos de menos tus rebotes, tus tapones, tus mates, tus canastas y sobre todo tu entrega y tu energía...lo echaremos de menos en el equipo, aunque sabes que cada vez que hay una baja alguien toma el relevo, dejas un hueco que trataremos de cubrir entre todos, como siempre hemos hecho...pero te echaremos de menos, seguro!!!

Te deseo lo mejor en esta nueva etapa, que tus expectativas no sólo se cumplan sino que se vean superadas y que sigas disfutando de tu camino como siempre has hecho, con esfuerzo, con trabajo y con esa sonrisa.

No me gusta decir adiós, me gusta decir "hasta luego", porque la vida da muchas vueltas y nunca sabes cuando los caminos se vuelven a cruzar.

Y como sabes, y si no te lo digo ahora, en este blog siempre termino mis entradas con un cuento o una metáfora...y hoy, no me preguntes por qué me ha venido esta a la cabeza:

 

"Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas"

 

Lógica burocrática



Me considero a mi mismo un tipo más racional que emocional (aunque está última faceta está cogiendo más fuerza en mi vida desde que hice el master de coaching); de ahí que me decidiera por una ingeniería cuando tuve que elegir mis estudios superiores (entre otras razones).

La historia de mi carrera es una historia curiosa, ha sido una carrera de fondo, eso sí!!! con la satisfacción de haberla terminado aunque fuera en el vagón de cola... que así haya sido ha tenido mucho que ver con que un día reflexionara sobre mi situación vital y los consejos que daba a los jóvenes deportistas a los que entrenaba, vamos que una cosa era lo que yo aconsejaba y otra lo que hacía.

Pese a ser Ingeniero Agrónomo nunca he ejercido como tal ( y raro sería que pudiera dedicarme a ello algún día ), por ello nunca me preocupé de solicitar el título... hasta hace escasamente un mes.
Resulta que mi título de Entrenador Superior de Baloncesto, obtenido en el año 1992, puede ser ahora convalidado a un título de grado medio, no sé muy bien que significa pero para ahorrarme líos en el futuro he decidido convalidarlo... total, ¿qué me cuesta?

Para dicha convalidación me solicitan mi título de bachiller o superior (entre otros papeles), y como la ley de Murphy se cumple siempre, cuando voy a casa de mis padres a buscar el citado título éste no aparece por ningún lado (obvia decir que cada vez que buscaba cualquier otra cosa siempre me encontraba con dicho título), así que decido solicitar mi título de Ingeniero Agrónomo y presentar éste para la convalidación del título de Entrenador Superior, y así empieza mi aventura burocrática que paso a compartir con vosotros...

Para que me den el título (un cacho de cartón, no nos engañemos) me piden 154 euros del ala... sí, sí, unas 25.000 de las antiguas piastras y además tardan entre año y medio y dos años en dártelo, asombrado por tamaño atraco se me ocurre preguntar por lo que considero un despropósito y, amablemente, se me dan dos respuestas, una es que un funcionario tiene que buscar mi historial y comprobar que efectivamente he aprobado todas las asignaturas de la carrera, imagino que no vale que lo certifique el funcionario de turno de mi propia facultad... ante esto aparece mi lado lógico (maldito lado lógico!!!), bueno si es funcionario ya tendra un sueldo por ello no? hay que pagarle algún extra? y segundo, imagino que la comprobación de mi historial será ir a los ordenadores de mi facultad que le indicarán todo mi historial de exámenes... el funcionario de mi facultad lo obtiene metiendo mi DNI en la base de datos y por arte de magia aparece todo mi historial, es lo que tiene la informática... aunque por 154 euros igual pide los originales de todos mis exámenes y comprueba que tienen una calificación de aprobado... no sé!!!

La segunda explicación es que tiene que firmarlo el Rey...(sic), imagino que lo firmará en su nombre algún funcionario de la Casa Real, y ya le pueden pagar bien porque yo cuando voy al notario y tengo que firmar 20 veces un papel acabo con la muñeca insensible así que no me puedo imaginar lo que es firmar miles de títulos universitarios cada año. A mi personalmente que venga firmado por el Rey, más allá de mis creencias monárquicas o republicanas, me da exactamente igual, lo único que quiero es un papel que certifique que soy ingeniero.

Entendiendo que no hay otra alternativa paso por el aro y solicito el título para así poder convalidar el otro... se me informa que la carta de pago del título, una vez pagadas las correspondientes tasas y sellado por parte de la universidad, sustituye a dicho título hasta que dos años más tarde reciba el "auténtico"... y así,feliz, me voy al registro del Consejo Superior de Deportes a dejar toda la documentación requerida para la convalidación.

A la semana recibo una notificación en la que se me informa que mi titulación no ha sido debidamente acreditada, yo pienso que es porque no la han compulsado correctamente y vuelvo a mandar el mismo documento, ahora sí debidamente compulsado, para obtener tan ansiada convalidación.

A la semana me llaman del Consejo dicendo que he vuelto a presentar el mismo documento y que el mismo no es válido, que tengo que presentar mi Certificación Académica, yo que soy bastante tonto para estas cosas pregunto si no les vale el documento sustitutivo del título y me dicen que no, que necesitan un listado de notas.

Coño, entiendo que no tengo el título (joder me tardan 2 años), pero tengo el documento sustitutivo del mismo... y ahora quieren mi listado de notas?

Venga!!! a la Facultad de nuevo, allí me informan que solicitar un listado de notas oficial me llevará una semana y me costará 38 euros del ala, lo tiene que firmar el señor director... y me dan un listado de notas a título informativo.

Me voy al Consejo Superior de Deportes, indignado porque paso de pagar 38 euros después de pagar 154 por el título de ingeniero, a ver si me pueden explicar por qué no vale el documento que he presentado en sustitución del título (y que viene avalado por mi facultad, con un sello enorme que así lo indica) y sí les vale el certificado de notas...

La funcionaria con una paciencia infinita me dice que lo que he presentado no sirve porque han tenido casos de falsificaciones, a lo que le respondo que si no se puede falsificar el certificado de notas!!! (por la cara que ha puesto debe ser que no)

Le digo que la carta de pago del título con un sello que certifica, en texto, que la facultad da fe que he superado la ingeniería, sólo me la pueden dar si efectivamente he superado la ingeniería... a lo que me contesta que igual mi facultad funciona así pero que hay otras facultades que dan al alumno la carta de pago del título sin haberlo obtenido (sic)... espero que no  sea así pero ya me creo cualquier cosa...

Total que iré a mi facultad a solicitar el certificado oficial de notas (ese que parece que no se puede falsificar) y pagar 38 euros del ala, y confiar que será lo último que tendré que hacer (lo sé, es mucho confiar).

Todo esto me ha recordado que cuando me empecé a interesar por la mecánica cuántica, escuché a Richard Feynman decir, en una de sus clases, que nadie entiende verdaderamente la mecánica cuántica, que sabemos los resultados de los experimentos y la capacidad predictiva de éstos pero entenderla nadie la entiende... y eso fue un alivio, porque me avisó de lo que me iba a encontrar... quizá por eso sería aconsejable que alguien nos avisara de que nadie entiende la burocracia verdaderamente, aunque sepamos de sus efectos y consecuencias, hubiera ido con otra actitud!!!

Y como siempre hay un cuento o una historia que me recuerda a lo que yo vivo y que hoy comparto con vosotros, escrito por Eduardo Galeano...

La burocracia:

En tiempos de la dictadura militar, a mediados de 1973, un preso político uruguayo, Juan José Noueched, sufrió una sanción de cinco días: cinco días sin visita ni recreo, cinco días sin nada, por violación del reglamento. Desde el punto de vista del capitán que le aplicó la sanción, el reglamento no dejaba lugar a dudas. El reglamento establecía claramente que los presos debían caminar en fila y con ambas manos en la espalda. Noueched había sido castigado por poner una sola mano en la espalda.

Noueched era manco.

Había caído preso en dos etapas. Primero había caído su brazo. Después, él. El brazo cayó en Montevideo. Noueched venía escapando a todo correr cuando el policía que lo perseguía alcanzó a pegarle un manotón, le gritó: ¡Dése preso! y se quedó con el brazo en la mano. El resto de Noueched cayó un año y medio después, en Paysandú.

En la cárcel, Noueched quiso recuperar su brazo perdido:

Funcionario: Haga una solicitud.

Él explicó que no tenía lápiz:

Funcionario: Haga una solicitud de lápiz.

Entonces tuvo lápiz, pero no tenía papel:

Funcionario: Haga una solicitud de papel.

Cuando por fin tuvo lápiz y papel, formuló su solicitud de brazo. Al tiempo, le contestaron. Que no. No se podía: el brazo estaba en otro expediente. A él lo había procesado la justicia militar. Al brazo, la justicia civil.


Nota: Espero no haber ofendido a nadie, seguro que detrás de las explicaciones que me dan , y que no alcanzo a entender, hay alguna explicación lógica... aunque quien sabe, quizá no haya ninguna y sólo sea un deseo mío. Estaré encantado, porque admito mi desconocimiento, de que alguien me de las explicaciones oportunas, porque honestamente me siento como un "gilipollas".

Nota: En el diseño de bases de datos relacionales hay una frase que dice "Normalize till it hurts, denormalize till it works" ("Normaliza hasta que duela, desnormaliza hasta que funcione").... en mi vida me he encontrado burocratizando cosas que tenían un sentido y que con el tiempo la burocratización se hacía tan grande que dejaba de ser efectiva, por eso me gustaría poder aplicar la frase anterior a la burocracia... desburocratiza hasta que funcione!!! No caerá esa breva!!!

Nota: Entiendo que para mi, en mi situación económica actual, las tasas de solicitar el título y el certificado de notas, son asumibles, no quiero pensar lo que es para quien esas tasas le hacen un roto durante un par de meses o para quien no puede permitírselas. Amén del tiempo y dinero gastado en ir de mi casa a la facultad durante 4 mañanas, más las que me quedan.

Bienvenido al mundo real Jota.



Así como somos



Varias veces, ejerciendo de profesor en algún curso de entrenador de baloncesto, me han preguntado cómo debe de ser un entrenador para ser un buen entrenador.

Reconozco que yo mismo me he hecho esa misma pregunta, no sólo en el ámbito profesional del baloncesto sino también en otros ámbitos de mi vida.

Y la pregunta no deja de ser curiosa, no preguntamos qué conocimientos debemos tener, ni siquiera preguntamos qué habilidaes debemos desarrollar, la pregunta, bien o mal planteada, está enunciada poniendo el enfoque en el "ser"... ¿Cómo debo ser para...?

Imagino que cuando trasladamos una pregunta de este calado a alguien, no nos damos cuenta de la verdadera profundidad de la cuestión... como si una respuesta pudiera orientarnos a cambiar nuestro ser de una forma más o menos inmediata.

Recuerdo que alguien me contó una anecdota sobre esta misma pregunta formulada en un clinic de baloncesto al ponente del mismo; la respuesta, que probablemente no convenció a quien preguntaba, a mí me pareció fantástica; el ponente le puso el ejemplo de 3 entrenadores universitarios de reconocido prestigio en Estados Unidos, los 3 varias veces campeones de la NCAA (liga universitaria) los 3 forman, actualmente, parte del "Salón de la Fama", cada uno de ellos de un carácter diametralmente opuesto al de los otros dos... ¿Cómo debes ser para ser un buen entrenador? ¡¡¡ Debes ser tú mismo !!!

A veces nos obsesionamos con ser copias de otros. Tratando de reproducir modelos de éxito nos olvidamos de nuestra propia esencia. Y no digo que sea malo copiar a otros, pero debemos hacerlo añadiendo nuestro propio toque a la receta que nos disponemos a cocinar, de lo contrario sólo seremos una mala copia de alguien que en verdad es original.

Y ocurre que, estando convencidos de estar actuando como debemos hacerlo, fieles a nuestra esencia, los resultados que obtenemos no son los que deseamos, entonces siempre hay alguien que te recomienda cambiar en aras de obtener dichos resultados, como si alguien te pudiera garantizar al 100% que siendo de una manera concreta obtendrías el resultado deseado todas las veces.

Decía Steve Jobs en su discurso de graduación en Stanford "No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición"

Estoy convencido que si alguna vez de verdad  cambiamos nuestra esencia, no será por un modelo de éxito externo, será por convencimiento propio, de lo contrario el cambio no será más que un disfraz temporal que no podrá ocultar nuestro verdadero ser.

Y este es un cuento que me recuerda, pese a los arañazos, mordiscos y decepciones que nos da la vida que cada uno tenemos unos valores que nos guían en nuestro día a día.

El maestro y el escorpión
Un maestro oriental, cuando vió como un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua. Cuando lo hizo, el escorpión le picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.
El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el escorpión le picó.
Alguien, que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:
- Perdone... ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le picará?
El maestro respondió:
- La naturaleza del escorpión es picar y eso no va a cambiar la mía que es ayudar.
Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

Nota: Dedicado a todos los que tienen la fortaleza de seguir siendo ellos mismos cuando los demás ya nos hemos dado por vencidos.


Nuestros faros



Hace poco quise mostrar mi gratitud a un profesor con la siguiente frase "Cuando la enseñanza es brillante se ilumina el camino del aprendizaje, gracias por iluminar mi trayecto". Y es que durante nuestra vida nos encontramos con gente fantástica que ilumina nuestra senda.

Imagino que nuestros faros más importantes son nuestros padres, que guían nuestros primeros pasos y que no dejan de hacerlo, aún en ausencia, hasta el día que nos morimos. ( ¿Verdad Betty?)

La historia está llena de gente excepcional en múltiples facetas, y si bien me gusta mucho leer sobre personajes que han dejado huella en la humanidad soy de los que disfruta con lo que yo llamo los héroes cotidianos... esas personas anónimas, que no serán recordadas en ningún libro, ajenas a los ojos de los medios de comunicación pero que dejan una huella imborrable en uno, incluso los hay que te prestan su luz para que brilles tú mientras ellos quedan ocultos entre bambalinas.

A veces basta con un gesto, otras es su día a día lo que te engancha, otras tienen la capacidad de hacerte sentir bien con su mera presencia, a veces es una combinación de factores, el caso es que hay gente que te marca.

Lo más curioso de este tipo de personas es que suelen llegar por casualidad, un accidente afortunado hace que las conozcas, y una vez las conoces ya no quieres dejar de tener contacto con ellas. Te hacen crecer, te hacen ser mejor y disfrutas compartiendo momentos de tu vida en su compañía.

Y es por ello que me gusta recordar esta pequeña historia que hoy comparto con vosotros:


Zul no era un niño normal, había nacido con una característica muy poco común, Zul no proyectaba sombra.

Esa cualidad le había llamado la atención desde que tenía uso de razón y aunque no le llegaba a perturbar le producía una curiosidad incómoda. 

Avergonzado, por lo que él creía un defecto, nunca se atrevió a comentarlo con nadie.

Recordaba los primeros juegos con sus compañeros de clase, cuando en los ratos de ocio salían al patio a ver quien era capaz de pisar la sombra del otro. En este juego Zul tenía una ventaja sobre los demás, no debía evitar que nadie le pisara su sombra, sin embargo se dió cuenta que cuánto más corría detrás de la sombra de alguien más parecía alejarse ésta de él.

Zul no sólo no tenía sombra sino que las sombras de sus compañeros parecían rehuírle. ¡Nunca pudo ganar el juego! por mucho que se esforzaba el reto se tornaba en imposible; aún así recordaba como disfrutaban él y sus amigos de aquella rutina para pasar el rato.

Zul creció sintiéndose afortunado, todo lo que le rodeaba le parecía radiante y sólo el misterio de su extraña cualidad parecía contrariarle.

Un día, mientras pensaba en el por qué de su particularidad, su abuelo se acercó a él:

- ¿Qué te perturba Zul?
- Nada abuelo ¡¡¡estoy bien!!! - contestó el chaval
- ¿Seguro que no quieres compartirlo conmigo?

Quizá porque su abuelo era una de las personas que más quería en el mundo, quizá porque estaba cansado de cuestionarse algo para lo que no encontraba respuesta ó quizá por puro azar Zul se atrevió a comentarlo con su abuelo

- Verás abuelo, siempre me he sentido un poco extraño, no entiendo por qué yo no tengo sombra y, para colmo, las sombras de los demás parecen no querer estar en contacto conmigo, y la verdad.. ¡¡¡no lo entiendo!!! ¿ por qué no puedo ser un niño como los demás ?

El abuelo se acercó para abrazarlo y esbozando una sonrisa que expresaba todo el amor del mundo le dijo:

- Zul, no te voy a engañar, nunca podrás ver tu sombra, más eso no debe preocuparte en absoluto.
- ¿Pero por qué abuelo?
- Mi querido Zul, porque eres tú quien irradia la luz de la que nos nutrimos los demás.


Nota: Dedicado a todos los que servís de luz inspiradora en otros.