Gracias Baskonia



Hace unos siete meses recibía la llamada de Ibon Navarro para que le acompañara en su etapa como entrenador del Baskonia, no tardé mucho en decidirme y me incorporé a la estructura técnica del club, como entrenador ayudante, a finales de noviembre.

Hoy he comunicado al club que no seguiré la temporada que viene, es una decisión personal, ha llegado el momento de afrontar nuevos retos, tanto en lo profesional como en lo personal.

Quiero agradecer a la afición los mensajes de ánimo en los momentos duros, incluso las críticas que nos han hecho crecer, pero sobre todo su cercanía y su apoyo en la cancha.

Quiero agradecer, tambien, a todas las personas del club el trato que he recibido, desde el presidente Josean Querejeta, hasta todas las personas de la oficina, agradecerles que hayan convertido esta experiencia en algo tremendamente positvo para mi crecimiento como profesional y como persona.

Gracias a Oskar Bilbao, preparador fisico, un grandísimo profesional, con el que he podido aprender un poco más de mi tierra, sin duda alguien con quien he disfrutado charlando de la vida en general (más allá de lo meramente profesional).

Gracias a Alberto Fernández, el doc (médico), por estar cerca cuando le he necesitado.

Gracias a Asier Ugarte, fisioterapeuta, por los buenos ratos que hemos compartido... "gracias por venir" ;)

Gracias a Santi Matilla, encargado de material, por la ayuda que me has prestado cuando lo he necesitado, siempre disponible para ayudarme.

Gracias a Ohiane Domaika, prensa, por su trato cercano y por aguantarme, que no es poco.

Gracias a Félix Fernández, director deportivo, por su trato cercano, especialmente en los momentos delicados que viví en Milán, hay detalles que nunca se olvidan (Chapeau).

Gracias a David Gil, entrenador ayudante, me he encontrado con un gran profesional y con una persona especial, con grandes conocimientos de baloncesto y con grandes inquietudes por el conocimiento del ser humano... he podido disfrutar de conversaciones muy enriquecedoras en las que he podido disfrutar de su especial sensibilidad por los valores que se inculcan a través del baloncesto, especialmente en los más jóvenes.

Gracias a David Urbano, fisioterapeuta, un crack, confidente en los buenos y en los malos momentos, un compañero con el que reir y un hombro en el que llorar, me llevo una amistad para toda la vida. Gratos recuerdos en su compañía.

Gracias a Imanol Tellería, delegado, el benjamín del grupo, llegamos casi al mismo tiempo al equipo, un tipo genial, pendiente de todo y siempre (vale!!! casi siempre!!!) con una sonrisa, cercano, amable, un tío al que ha merecido la pena conocer de cerca. El "cascarrabias" no te olvidará.

Gracias a todos los jugadores con los que he compartido vestuario en el Buesa Arena, de todos me llevo algo aprendido.

Y especialmente gracias a Ibon Navarropedazo de entrenador, enamorado de su trabajo, trabajador incansable, analítico con el detalle, de trato cercano sin perder el carácter, grandísimo comunicador (de lo mejor que he conocido)... en lo personal un tipo cariñoso, sincero, amable, atento, con sentido del humor... un señor de los pies a la cabeza. He aprendido un montón de él... "El Cuspi" te llevará siempre en su corazón.

No es un adios, es un ¡Hasta luego!

¡¡¡ GRACIAS BASKONIA !!!

Nota: Con las prisas siempre te dejas a alguien, espero no se moleste o que esta nota lo soslaye... Gracias Alfredo Salazar e Iñaki Iriarte, conversar con vosotros es hacerlo con dos maestros.


El caballo y el perrillo


Hoy quiero escribir, hoy el Real Madrid de Baloncesto ha sido de nuevo, tras 20 años sin conseguirlo, campeón de la Euroliga de baloncesto.

Tengo sentimientos encontrados, contento por todos esos compañeros y amigos que lo han conseguido, por todos ellos que tanto han sufrido y trabajado, y a los que ahora toca disfrutar y saborear el triunfo más deseado; por otro lado "jodido" por no haber estado ahí, ¡¡¡se me pasará!!!

Pero no quiero hablar de mí hoy, hoy quiero hablar de Pablo Laso, la persona que ha llevado a este equipo a ser lo que es, como él mismo dice a que "El Real Madrid de Baloncesto, sea un equipo reconocible y reconocido"... Y ¡¡¡ joder Pablo !!! reconocible ya lo era, porque el estilo que imprimiste en el equipo, desde el primer día, era conocido por todos,disfrutado por la gran mayoría, alabado por muchos y criticado por algunos. Ya sabes, nunca llueve a gusto de todos, y más cuando no se ganan todos los títulos. El equipo también era reconocido, aunque quizá no tanto como deseabas, ahora, amigo mío, ahora has alcanzado lo más alto en Europa, ahora el recocimiento será mayor, ya sabes que nunca será pleno, nunca llueve a gusto de todos, el mío por si había alguna duda, lo tenías y lo tienes.

Pablo llegó al Real Madrid hace ahora 4 temporadas, lo primero que te llama la atención de Pablo es que es un tío sencillo, tremendamente extrovertido y alegre, le gusta hablar y compartir, te integra en “su” mundo de forma natural, te habla como si te conociera de toda la vida, te hace sentir a gusto, se interesa por tí, por tu forma de pensar, y además escucha, vaya si escucha. Pablo tiene facilidad para relacionarse con la gente en general.

Pablo, entre muchas virtudes, tiene dos que yo destacaría, su afán por aprender y la virtud de saber usar las metáforas.

Y todo final feliz tiene un comienzo, cuando Pablo llegó al Real Madrid el F.C. Barcelona reinaba en el baloncesto nacional (con el permiso de una liga ACB ganada por el Baskonia en la temporada que el Barça ganaba la Euroliga). Recuerdo a Ettore, en su primera pretemporada, definir al Barça como “El Monstruo” en aquella Super Copa en Gran Canaria que el Real Madrid perdió por un punto, era un equipo que dominaba de una manera insultante a sus rivales, y al que gustaba “ensañarse” (por lo abultado de los resultados) con el Real Madrid; creo que en aquella época llegamos a tener cierto complejo cuando jugábamos contra ellos, cada derrota nos hacía mella, pero Pablo llegaba limpio, él no había sufrido esas derrotas en sus carnes, y eso ayudó y mucho, el veía al Barça con respeto pero sin miedo.

Perdimos el primer título que disputamos, la Super Copa, caímos eliminados por el Barça, si mal no recuerdo… y llegó Febrero, y jugamos la Copa del Rey en Barcelona, tras derrotar a Fuenlabrada y Sevilla, alcanzamos la final, y la íbamos a disputar frente al Barça… preparamos el partido, pero Pablo lo hizo de manera especial, no fuimos a la cancha a entrenar, prefirió salir a un jardín a estirar con todos los miembros del equipo, y llegó la charla prepartido, lo técnico y táctico ya estaba dicho en alguna sesión de vídeo que habíamos tenido, llegó a la reunión, pensábamos que iba a dar las últimas instrucciones técnicas, a repasar los detalles como siempre había hecho hasta entonces, pero jugábamos la primera final de su era y él quiso hacer algo distinto, y entonces nos contó lo que para mí/nosotros fue la metáfora del Caballo y el Perrillo… quizá para vosotros no tenga la carga emocional que tiene para mi, la memoria es frágil, pero así es, más o menos, como yo la recuerdo:


El caballo y el perrillo:


Mientras estaba en la habitación, me he asomado a la ventana, y mi ventana da a las pistas de hípica del Club de Polo de Barcelona, allí abajo había un majestuoso caballo, de esos que te llaman la atención por su belleza, su grandeza, moviéndose con brío… de repente ha aparecido un perrillo muy pequeño a su lado, y ha empezado a marearlo, el caballo no se sentía a gusto con el perrillo ladrando y metiéndose entre sus patas, ha intentado quitárselo de encima, pero el perrillo no paraba de moverse, le ladraba, corría, le vacilaba, y ha logrado desquiciar al caballo… y me ha venido a la cabeza que el caballo representa al Barça, con su grandeza y su juego majestuoso, y que nosotros somos como el perrillo, que a base de correr, ladrar, pelear, lo ha acabado sacando de quicio.

Y da la casualidad que ganamos aquel primer título, que Pablo inauguró para el Real Madrid la lista de títulos que ahora sigue, la primera Copa del Rey en 19 años, como ahora ha conseguido la primera Euroliga en 20 años, y yo desde la distancia me he acordado de esta historia, que tras pedir permiso al protagonista de la misma me he animado a compartir con vosotros. Para mí su ciclo ya estaba siendo muy bueno, ahora es sobresaliente, y veremos dónde acaba… porque ahora mismo están en la cima.

Enhorabuena al Real Madrid, pero sobre todo, enhorabuena PABLO.

Y si me lo permites, Pablo, recuerda que ahora otros te ven como el caballo, así que no pierdas de vista al perrillo…aunque sé que tú ya piensas en esto, porque tus triunfos, al igual que tus derrotas, no han hecho más que fortalecer tu deseo de mirar hacia delante y seguir preparando al equipo para el futuro, ese es tu fuerte, siempre miras lo positivo de las cosas y te mueves hacia el siguiente objetivo, sin lamentarte, sin regocijarte…ENHORABUENA PABLO.


Nota: Reconocimiento extensible a todos los integrantes del Real Madrid de Baloncesto, jugadores, técnicos, fisios, preparadores físicos, médicos, prensa, utilleros, gente de oficinas, directivos y responsables de la sección, cantera, etc... he pasado 5 años maravillosos con todos vosotros y me alegro que hayáis podido disfrutar de este éxito.



Valores, justicia y venganza. Mi dicotomía.



Tengo un debate interno que no soy capaz de solucionar... hace unos meses tuve la "desgracia" de presenciar una pelea entre miembros de mi equipo y el equipo rival (es curioso, junto con un jugador, soy el único que ha estado presente en las dos grandes peleas de la ACB de los últimos años, ¡¡¡ ya es mala suerte !!!). La escena fue muy desagradable y, tras el bochornoso espectáculo, llegaron las reacciones. Los jugadores involucrados fueron sancionados, algunos con multas económicas y otros con varios partidos sin poder jugar, no es de esto de lo que quiero hablar y que me genera el conflicto... fue la reacción de la gente la que me hizo pensar...leía que las sanciones debían ser ejemplares debido a lo que un jugador profesional representa en la formación en valores de nuestros jóvenes que los ven por televisión o acudiendo a los campos; y estoy de acuerdo en que nuestros actos influyen en la formación de quienes nos ven, con más repercusión si somos personajes "públicos". Leí que algunos pedían la expulsión a perpetuidad de los implicados, incluso la expulsión de ambos clubes de la competición... quizá eran peticiones exageradas o tal vez eran peticiones hechas con la más absoluta seriedad, el caso es que lo leí.

Entonces pensé que si lo que queríamos era formar en valores es evidente que la violencia no debería tener cabida en nuestro deporte (bueno ni en la sociedad), pero también pensé que el perdón y la compasión eran valores que deberíamos inculcar en nuestros jóvenes, y si las sanciones llegaban a ser "desproporcionadas", ¿dónde hubieran quedado estos dos valores?

Quizá pensé de esta forma porque conozco a los involucrados, sé como son en su día a día y eso me hace empatizar con ellos, pese a esto no se justifica la reacción que tuvieron. Esto me hizo pensar en aquellos que pedían poco menos que la cabeza de los involucrados.

Y, casualidades de la vida, a los pocos días de aquella pelea leí una noticia de una agresión por parte de un grupo de padres y aficionados a un árbitro y una oficial de mesa que habían arbitrado en un partido de jóvenes, según la noticia el grupo golpeó al árbitro una vez finalizado el partido, mientras las jugadoras jaleaban la acción de sus progenitores... en esta ocasión pensé para mí, ¡¡¡ Hay que echarlos de por vida de nuestros campos, no podemos permitirlo !!!... y entonces me acordé de quienes pedían la expulsión de la competición de por vida de aquellos que habían participado en la pelea y me ví en su misma situación; y quizá porque no conozco a los agresores no pensé en la compasión y el perdón, sólo sé que no quiero volver a verlo.

Sé que hay diferencias, o quizá no tantas, en la segunda hay varios agravantes: que es una agresión a la "autoridad", que un grupo agrede a un único individuo al que fue a socorrer la auxiliar de mesa,  y para mi la más importante, que si eran los padres de las jugadoras quienes estaban agrediendo al árbitro ellos son los responsables directos de la formación en valores de sus hijos... ¿qué mensaje mandan? pero al mismo tiempo... ¿qué mensaje mandamos?

El caso es que no soy capaz de salir de mi dicotomía, no sé cómo solucionar mi debate interno, quizá ahora sea más cierto que nunca la frase de que hay razones del corazón (emoción) que la razón no entiende.

Quizá todo tenga que ver con que a veces buscamos justicia y otras simplemente venganza...y como a veces mezclamos la una con la otra... sigo confuso, sólo sé que odio la violencia.

Así que mientras me aclaro, quiero compartir con vosotros un cuento sobre la justicia y la venganza del que desconozco el autor:

Cuento sobre la compasión (justicia vs. venganza)
 
Caminaba un filósofo griego pensando en sus cosas, cuando vio a lo lejos dos mujeres altísimas, del tamaño de varios hombres puestos uno encima del otro. El filósofo, tan sabio como miedoso, corrió a esconderse tras unos matorrales con la intención de escuchar su conversación. Las enormes mujeres se sentaron allí cerca, pero antes de que empezaran a hablar, apareció el más joven de los hijos del rey. Sangraba por una oreja y gritaba suplicante hacia las mujeres:

- ¡Justicia! ¡Quiero justicia! ¡Ese villano me ha cortado la oreja!

Y señaló a otro joven, su hermano menor, que llegó empuñando una espada ensangrentada.

- Estaremos encantadas de proporcionarte justicia, joven príncipe- respondieron las dos mujeres-. Para eso somos las diosas de la justicia. Sólo tienes que elegir quién de nosotras dos prefieres que te ayude.

-¿Y qué diferencia hay? -preguntó el ofendido- ¿Qué haríais vosotras?

- Yo, -dijo una de las diosas, la que tenía un aspecto más débil y delicado- preguntaré a tu hermano cuál fue la causa de su acción, y escucharé sus explicaciones. Luego le obligaré a guardar con su vida tu otra oreja, a fabricarte el más bello de los cascos para cubrir tu cicatriz y a ser tus oídos cuando los necesites.

- Yo, por mi parte- dijo la otra diosa- no dejaré que salga indemne de su acción. Lo castigaré con cien latigazos y un año de encierro, y deberá compensar tu dolor con mil monedas de oro. Y a ti te daré la espada para que elijas si puede conservar la oreja, o si por el contrario deseas que ambas orejas se unan en el suelo. Y bien, ¿Cuál es tu decisión? ¿Quién quieres que aplique justicia por tu ofensa?

El príncipe miró a ambas diosas. Luego se llevó la mano a la herida, y al tocarse apareció en su cara un gesto de indudable dolor, que terminó con una mirada de rabia y cariño hacia su hermano. Y con voz firme respondió, dirigiéndose a la segunda de las diosas.

- Prefiero que seas tú quien me ayude. Lo quiero mucho, pero sería injusto que mi hermano no recibiera su castigo.

Y así, desde su escondite entre los matorrales, el filósofo pudo ver cómo el culpable cumplía toda su pena, y cómo el hermano mayor se contentaba con hacer una pequeña herida en la oreja de su hermano, sin llegar a dañarla seriamente.

Hacía un rato que los príncipes se habían marchado, uno sin oreja y el otro ajusticiado, y estaba el filósofo aún escondido cuando sucedió lo que menos esperaba. Ante sus ojos, la segunda de las diosas cambió sus vestidos para tomar su verdadera forma. No se trataba de ninguna diosa, sino del poderoso Ares, el dios de la guerra. Éste se despidió de su compañera con una sonrisa burlona:

- He vuelto a hacerlo, querida Temis. Tus amigos los hombres apenas saben diferenciar tu justicia de mi venganza.


Para terminar, recuerdo esta cita de la madre Teresa de Calculta "No me llaméis para ir a manifestaciones en contra de la GUERRA porque no iré. Llamadme cuando hagáis manifestaciones a favor de la PAZ."

Ojalá no tengamos que vivir ni una sóla agresión más en un campo de baloncesto.



Las cadenas que nos atan



Hace dos veranos tuve la suerte de poder dirigir a la selección nacional U18 de baloncesto y disputar el Campeonato de Europa de Selecciones en Letonia; recuerdo que tras acabar segundos del primer grupo (tras ganar dos partidos y perder frente al anfitrión en un partido muy igualado) debíamos enfrentarnos a Inglaterra, Croacia y Turquía.

El grupo comenzó con el partido frente a Inglaterra, una selección, a priori, inferior a nosotros, pero como en deporte todo puede ocurir resultó que, tras controlar el partido de forma holgada, los ingleses forzaron la prórroga y nos ganaron; lo malo es que nuestras posibilidades de clasificación para cuartos de final pasaban por ganar a Croacia y a la todopoderosa Turquía (a la postre campeona de Europa)... y ¿Qué tenía de especial ganar a Croacia?, pues que, además de ser una de las favoritas al título, era una selección a la que nuestra generación de jóvenes nunca había podido derrotar pese a haberse enfrentado en numerosas ocasiones; sabía que había cierta psicosis con Croacia, teníamos la creencia de que era "imposible" derrotarles (esa misma sensación la había tenido yo en otras circunstancias de mi vida deportiva con otros equipos)... cuando llegamos al hotel, tras la derrota con Inglaterra, nos dirigimos a cenar y al terminar reuní a los jugadores en una sala, allí les conté este cuento de Jorge Bucay que, a mí, me había ayudado en incontables ocasiones...ni una palabra más, sólo el cuento y nos despedimos hasta la mañana siguiente.

El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a sus destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree,pobre, que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

Ganamos a Croacia de 8, y un día después a Turquía, clasificándonos para cuartos de final... En ese Europeo logramos una medalla de bronce, pero yo me llevé (además de un esguince de tobillo) un hermoso elefante de peluche que hoy luce en mi "sala de trofeos" y que fue el regalo que esos jóvenes me hicieron al finalizar el campeonato.

Nota: Dedicado a todos los que formaron aquella selección y a todos los que en su vida siguen poniendo a prueba su fuerza cada día.

Tiempo de calidad



Hace unos días charlaba con una compañera (Marian García) de curso mientras tomábamos una caña, me contaba como era la relación con sus hijas y me decía que había descubierto que lo importante no era el tiempo total que estaba con ellas sino la calidad del tiempo que pasaba con ellas, se había dado cuenta que a veces pasaba mucho tiempo a su lado pero que estaba ausente, que no les dedicaba la atención necesaria, que seguía atendiendo llamadas del trabajo y pensando en cosas de la oficina... y que entonces había decidido que el tiempo que les dedicara a sus hijas debía ser de verdad tiempo dedicado a ellas, aunque fuera algo menos, apagando el móvil y pensando sólo en compartir, en cuerpo y alma, los momentos en los que estaban juntas.

Esto me hizo pensar en las muchas situaciones en las que pasamos tiempo con alguien pero estando ausentes, y me hizo pensar en esas situaciones en las que diriges un equipo y sólo te limitas a entrenarlo, sin preocuparte lo más mínimo por el jugador más allá de si te hace caso o no en las cuestiones técnico/tácticas, si las mete o no, etc... como si pudieras sacar el máximo rendimiento de ellos sin de verdad conocerlos; y he descubierto, a lo largo de mi carrera, que cuanto más conoces a un jugador más fácil es sacarle rendimiento. No se trata de forzar la relación, se trata de llegar a sentir la necesidad de compartir, de conocer, de empatizar... Ni comento la situación en la que simplemente vamos y ni enseñamos, sino que les damos un balón y que jueguen, sin más; eso sí es estar ausente aunque pases una hora y media con ellos.

Y hay un cuento, como no, sacado de un libro de Jorge Bucay, que me recuerda la necesidad de disfrutar de verdad del tiempo, que no vale con sólo estar que hay que ¡¡¡VIVIRLO!!! y constantemente me encuentro en situaciones en las que simplemente paso por la vida cual borrego acompañando al rebaño.

El Buscador 
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda. 

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. 

- No ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?. 

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. 

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido...