La situación ideal



Muchas veces pensamos que la situación ideal es una situación sin tensiones, entendiendo por tensiones algo que de una u otra manera nos perturba. Es cierto que hay algunos aspectos de nuestra vida que pueden catalogarse de "ideales", no nos producen ninguna tensión. Sin embargo muchas veces nos ocurre que, buscando esa situación ideal, eliminamos tensiones visibles para, muy a nuestro pesar, ver aparecer otras que antes estaban ocultas, y lo malo es que a veces estas nuevas tensiones son incluso peores que aquellas que hemos eliminado.

Un ejemplo de esta situación es la persecución que ejerce mi padre frente a los topos que cada año llenan su jardín de agujeros; desde que construyó su casa en el pueblo ha intentado erradicar a estos pequeños mamíferos de todas las maneras imaginables, y cada verano tiene, o tenía, la misma guerra...Hace un par de años pareció encontrar la solución contra los topos y consiguió eliminarlos de su bello jardín; descubriendo que ahora era otro tipo de mamífero, mucho más demoledor para la vida del césped, el que campa a sus anchas... el topillo.

Descubrimos entonces que añoramos aquella situación inicial tildada de "problemática", y que ante la nueva situación creada puede verse como una situación deseada. Curiosa paradoja ésta que queda reflejada en el siguiente cuento:

Había una vez un hombre que se lamentaba constantemente de lo pequeña y caótica que era su casa, vivía con su mujer y sus tres hijos y hacía poco que su suegra se había trasladado a vivir con ellos tras la muerte de su marido. El hombre desesperado por la situación decide acudir al sabio del pueblo en busca de consejo que alivie su estrés. Tras escucharle atentamente el sabio le preguntó:

- ¿Tienes gallinas?
- Sí - contestó el hombre.
- Bien, pues mete tus gallinas dentro de casa, y dentro de una semana vuelves a verme.

Pasada una semana el hombre vuelve a visitar al sabio:

- ¿Cómo ha ido la semana?
- ¿ Cómo ha ido ? ¡ Ha sido una locura ! A todo lo que me estresaba se ha añadido que las gallinas dejan todo hecho una porquería, todo lleno de plumas y de excrementos... ¡ Esto no hay quien lo aguante !
- ¿Tienes cerdos?
- Sí, así es.
- Pues quiero que metas a los cerdos en tu casa.
- ¿ Qué meta a los cerdos ?
- Eso he dicho, sí... mete a los cerdos en casa. ¿Quieres mejorar tu situación no?
- Bueno, usted es el sabio, 

A la semana siguiente vuelven a verse.

- ¿Cómo ha ido?
- ¡Joder! Los hijos, la mujer, la suegra, las gallinas y ahora los cerdos. El olor en casa es inaguantable, los ruidos no cesan, no hay sitio para nadie, prácticamente no duermo,¡¡¡ estoy de los nervios !!!
- ¿Tienes vacas?
- Sí, tengo una vaca.
- Pues quiero que metas a la vaca en casa.
- Pero... ¿Está usted loco? ¿Quiere que meta a la vaca en casa?
- Sí, así es. Tú quieres mejorar tu situación ¿no? pues hazme caso y mete a la vaca en casa.

Pasada una semana vuelven a verse.
- ¿Cómo ha ido?
- Horrible, ya no puedo más... los niños, la mujer, la suegra, las gallinas, los cerdos y ahora la vaca... no para de mugir, deja sus excrementos por toda la casa... de verdad ¡ Ya no puedo más !
- Bien, ahora quiero que saques a la vaca, los cerdos y las gallinas de casa y dentro de una semana vuelves y me cuentas.

A los siete días, como habían pactado, el hombre vuelve a verse con el sabio.
-¿Cómo ha ido?
- Ufff... es usted un verdadero sabio, ¡¡¡ Esto si que es vida, la casa me parece enorme, el estrés ha desaparecido !!!. No sé cómo puedo darle las gracias, ¡¡¡ me ha cambiado usted la vida !!!


Es por ello que me gusta pensar más en situaciones de armonía que en situaciones "ideales". Vivir en armonía es, para mí, ser capaz de aceptar vivir con pequeñas "tensiones" en alguna faceta de mi vida siempre que el cuadro más general que engloba dicha tensión sea algo que me proporciona una satisfacción mucho mayor.

Y claro, esto no quiere decir que debamos aceptar cualquier situación de tensión que se nos presente, pero la duda es saber qué tensiones son eliminables sin mayores consecuencias y cuáles no, y para eso me gusta recordar el lema de Alcohólicos Anónimos: "Señor dame paciencia y serenidad para aceptar aquello que no se puede cambiar, valor para cambiar lo que sí se puede  y sabiduría para distinguir la diferencia entre ambas"

Nota: Espero que estéis disfrutando de un verano ideal... o por lo menos en armonía.