Vivirlo para contarlo



Leía hace poco que la diferencia entre la información y el conocimiento es la acción. A mi me gusta cambiar el término conocimiento por el término aprendizaje, es decir, que no hay verdadero aprendizaje hasta que no hay acción. Cuando leemos sobre un tema obtenemos información, que nos será muy útil, pero hasta que no ponemos esa información en práctica no se produce el verdadero aprendizaje.

Y es verdad que el ser humano tiene la capacidad de imaginar, y que aquello que imaginamos con intensidad tiene el mismo impacto en el cerebro que aquello que vivimos; además tenemos la capacidad de empatizar, con lo que muchas veces con leer algo sobre lo que le está ocurriendo a otro ser humano podemos ponernos en su situación e imaginar aquello por lo que la otra persona está pasando, como si lo estuviéramos viviendo nosotros mismos.

No es menos cierto, que no hay nada como vivir algo para saber exactamente que se siente al vivirlo y así poder compartir nuestra experiencia por si pudiera servir a otros. De hecho, a todos nos gustan las historias del abuelo cebolleta cuando nos las cuenta el propio protagonista.

Muchas veces he escuchado que para dar una opinión válida sobre algo debes haberlo vivido primero. Muchas veces he discutido sobre si es necesario, o no, haber vivido algo en primera persona para confirmar la afirmación anterior, y si bien es cierto que haberlo vivido te da una perspectiva que el que no lo ha hecho no tiene, eso no quiere decir que no puedas opinar sobre aquello de lo que has obtenido información...a pesar de todo, no llego a una conclusión muy clara al respecto y hace poco me contaron esta anécdota de Gandhi que me hace reflexionar mucho al respecto:

La anécdota la recuerdo así "Una mujer con un hijo diabético emprendió viaje para poder ver a Gandhi, era una familia muy humilde, sin recursos, no tenían medio de locomoción por lo que iniciaron el viaje a pie, tras varios días de viaje se pudieron encontrar con Gandhi, la madre le pidió que le convenciera a su hijo diabético de la importancia de que dejara de tomar azúcar para su salud, Gandhi les dijo que no podía hacer nada en ese momento por el chico, que volvieran en 15 días, la madre insistió pero la respuesta de Gandhi fue la misma. Al cabo de 15 días volvieron, la petición fue la misma y Gandhi le dijo al chico 'deberías dejar de tomar azúcar, no te hace ningún bien'. La madre le preguntó por qué no le había dicho eso mismo 15 días antes y así se hubieran ahorrado la molestia de un viaje absurdo, a lo que Gandhi contestó 'Hace 15 días no pude ayudarla porque yo tomaba azúcar'".


Decisiones



Una vez leí una frase que me gustó mucho "¿Tomas algo para ser feliz? Sí, decisiones"

Decía Steven Covey "No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones", pero qué difícil es aprender a tomar decisiones...siempre pendientes de si acertaremos o no, en una sociedad que se mofa del "fracaso".

Siempre he pensado que creyendo ser libres, en realidad no lo somos tanto. Desde pequeños las decisiones nos vienen impuestas (imagino que con toda la buena voluntad), a los pocos años te meten en una guardería o jardín de infancia, luego al cole, dónde el objetivo obvio de cada año era pasar de curso, cuando estaba en EGB, el objetivo era llegar a BUP, de BUP llegar a COU, pasado COU elegir una carrera... a los 18 años me encontré con la primera gran decisión de mi vida, y encima no estaba preparado para ella... Joder!!! tras pasar 18 años por el sistema educativo todavía no había aprendido a tomar decisiones importantes... vale igual he sido un inmaduro toda mi vida!!!

Tras desechar la opción de ser piloto (el gran sueño de mi vida) por ser daltónico, elegí ser Ingeniero Agrónomo, pero ya no perseguía un sueño.

En la ingeniería me enseñaron a valorar y ponderar opciones para escoger la mejor alternativa (desde un punto de vista racional, buscando el mayor rendimiento productivo y económico), pero nadie me enseñó que no sólo somos seres racionales, que también somos seres emocionales, nadie me enseñó cuándo hacer caso a la razón y cuándo al corazón, nadie me enseñó (hasta ahora) a escuchar los mensajes que mi cuerpo me manda constantemente, nadie me enseñó a escucharme de verdad... si escuchar a otros es ya jodido, escucharte a ti mismo es casi un milagro... decía Lytos "Algunos se pasan la vida buscando algo que piensan sin darse la oportunidad a DESCUBRIR algo que SIENTEN"

Alguien dijo "Si no tomas decisiones, alguien más las tomará por ti y no pensará tanto en tu felicidad como tú mismo" y he descubierto las consecuencias de la afirmación anterior, he descubierto que ante una misma circunstancia (a priori desagradable) la diferencia entre sentirte bien o mal viene determinada por si llegaste a ella empujado por otros, que eligieron por tí, o tomando tus propias decisiones.

Después, encima, hay decisiones en las que hagas lo que hagas pierdes, escuché una vez "Es imposible ganar algo sin perder otras cosas. Lo que debes procurar siempre es que ganes lo que ganes jamás seas tú el que se pierda"

Y hay un cuento que me recuerda que no siempre son las motivaciones de la razón las más importantes, y cómo de importante es saber vivir con la decisión elegida:

El cruce del río

Había una vez dos monjes Zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río una mujer lloraba en cuclillas cerca de la orilla. 

Era joven y atractiva. 

- ¿Que te sucede? - le preguntó el más anciano. 

- Mi madre se muere. Ella está sóla en su casa, del otro lado del río y yo no puedo cruzar. 

Lo intenté - siguió la joven - pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda… pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora… ahora que aparecísteis vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar… 

- Ójala pudiéramos - se lamentó el más joven. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Eso esta prohibido… lo siento. 

- Yo también lo siento- dijo la mujer y siguió llorando. 

El monje más viejo se arrodilló, bajo la cabeza y dijo: 

- Sube. 

La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su atadito con ropa y montó a horcajadas sobre el monje.

Con bastante dificultad el monje cruzó el río, seguido por el otro más joven. 
Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó en actitud de besar las manos del anciano monje. 

- Está bien, está bien- dijo el viejo retirando las manos, sigue tu camino. 
La mujer se inclinó en gratitud y humildad, tomó sus ropas y corrió por el camino del pueblo. 

Los monjes, sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio… 
Faltaban aún diez horas de caminata. 
Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: 

- Maestro, vos sabéis mejor que yo de nuestro voto de castidad. No obstante, cargaste sobre tus hombros a aquella mujer todo el ancho del río. 

- Yo la llevé a través del río, es cierto, ¿pero qué pasa contigo que la cargas todavía sobre los hombros? 




Seguir aprendiendo



Es curioso esto del conocimiento, cuanto más aprendo más ganas tengo de aprender. A mí me encantaría ser de profesión "aprendedor". El conocimiento humano es tan vasto que la cita de Einstein sobre la ignorancia está llena de sabiduría "Todos somos ignorantes, lo que pasa es que no todos ignoramos las mismas cosas".

Leí hace poco que si sabes un 1% más que la media, para esa media ya eres un experto, siendo ésto probablemente cierto, el problema viene cuando tú crees que porque sabes un poco más que algunos ya no hace falta que aprendas más, cuando crees, incluso, saberlo todo sobre un tema en concreto.

El conocimiento, en determinadas áreas, avanza tan rápido que mantenerse actualizado es una tarea casi imposible. Saberlo, sin embargo, no debería paralizarnos y estancarnos en un conocimiento dado... decía Eric Hoffer "En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe"

En mi caso, no sé si este afán por seguir aprendiendo es un afán de superación o una simple forma de procrastinación, ya que las dudas sobre mi verdadero conocimiento hacen que posponga una y otra vez el lanzamiento de proyectos que llevan en mi mente ya demasiado tiempo; y es verdad que no hay "verdadero" aprendizaje sin acción, que no debemos dejarnos llevar por "la parálisis por el análisis", y que siempre hay algo que aportar a aquellos, que en un área determinada, ignoran cosas que tu conoces.

Me he dedicado a formar entrenadores de baloncesto desde hace muchos años, me encanta ayudar a alguien a crecer, me encanta compartir mis experiencias y que alguien pueda aprender algo de ellas, lo mismo que me encanta aprender de las experiencias que los demás comparten conmigo... es por ello que, aunque no tengamos mucho tiempo para dedicarle a nuestra formación continua, abandonarla no es, en mi opinión, buena idea.

Y hay un cuento que me recuerda la importancia de seguir formándonos independientemente del nivel de nuestros conocimientos.

Afilar el hacha

En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al día siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.

El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.

El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:

-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?

El joven respondió:

- Realmente no he tenido tiempo...He estado demasiado ocupado cortando árboles.










Gracias Baskonia



Hace unos siete meses recibía la llamada de Ibon Navarro para que le acompañara en su etapa como entrenador del Baskonia, no tardé mucho en decidirme y me incorporé a la estructura técnica del club, como entrenador ayudante, a finales de noviembre.

Hoy he comunicado al club que no seguiré la temporada que viene, es una decisión personal, ha llegado el momento de afrontar nuevos retos, tanto en lo profesional como en lo personal.

Quiero agradecer a la afición los mensajes de ánimo en los momentos duros, incluso las críticas que nos han hecho crecer, pero sobre todo su cercanía y su apoyo en la cancha.

Quiero agradecer, tambien, a todas las personas del club el trato que he recibido, desde el presidente Josean Querejeta, hasta todas las personas de la oficina, agradecerles que hayan convertido esta experiencia en algo tremendamente positvo para mi crecimiento como profesional y como persona.

Gracias a Oskar Bilbao, preparador fisico, un grandísimo profesional, con el que he podido aprender un poco más de mi tierra, sin duda alguien con quien he disfrutado charlando de la vida en general (más allá de lo meramente profesional).

Gracias a Alberto Fernández, el doc (médico), por estar cerca cuando le he necesitado.

Gracias a Asier Ugarte, fisioterapeuta, por los buenos ratos que hemos compartido... "gracias por venir" ;)

Gracias a Santi Matilla, encargado de material, por la ayuda que me has prestado cuando lo he necesitado, siempre disponible para ayudarme.

Gracias a Ohiane Domaika, prensa, por su trato cercano y por aguantarme, que no es poco.

Gracias a Félix Fernández, director deportivo, por su trato cercano, especialmente en los momentos delicados que viví en Milán, hay detalles que nunca se olvidan (Chapeau).

Gracias a David Gil, entrenador ayudante, me he encontrado con un gran profesional y con una persona especial, con grandes conocimientos de baloncesto y con grandes inquietudes por el conocimiento del ser humano... he podido disfrutar de conversaciones muy enriquecedoras en las que he podido disfrutar de su especial sensibilidad por los valores que se inculcan a través del baloncesto, especialmente en los más jóvenes.

Gracias a David Urbano, fisioterapeuta, un crack, confidente en los buenos y en los malos momentos, un compañero con el que reir y un hombro en el que llorar, me llevo una amistad para toda la vida. Gratos recuerdos en su compañía.

Gracias a Imanol Tellería, delegado, el benjamín del grupo, llegamos casi al mismo tiempo al equipo, un tipo genial, pendiente de todo y siempre (vale!!! casi siempre!!!) con una sonrisa, cercano, amable, un tío al que ha merecido la pena conocer de cerca. El "cascarrabias" no te olvidará.

Gracias a todos los jugadores con los que he compartido vestuario en el Buesa Arena, de todos me llevo algo aprendido.

Y especialmente gracias a Ibon Navarropedazo de entrenador, enamorado de su trabajo, trabajador incansable, analítico con el detalle, de trato cercano sin perder el carácter, grandísimo comunicador (de lo mejor que he conocido)... en lo personal un tipo cariñoso, sincero, amable, atento, con sentido del humor... un señor de los pies a la cabeza. He aprendido un montón de él... "El Cuspi" te llevará siempre en su corazón.

No es un adios, es un ¡Hasta luego!

¡¡¡ GRACIAS BASKONIA !!!

Nota: Con las prisas siempre te dejas a alguien, espero no se moleste o que esta nota lo soslaye... Gracias Alfredo Salazar e Iñaki Iriarte, conversar con vosotros es hacerlo con dos maestros.